La capacidad de reconocer el modo en que
nuestras emociones afectan a nuestras acciones y la capacidad de utilizar
nuestros valores como guía en el proceso de toma de decisiones.
Las personas dotadas de esta competencia:
• Saben qué emociones están sintiendo y porqué.
• Comprenden los vínculos existentes entre sus
sentimientos, sus pensamientos, sus palabras y sus acciones.
• Conocen el modo en que sus sentimientos
influyen sobre su rendimiento.
• Tienen un conocimiento básico de sus valores
y sus objetivos.
Inteligencia financiera
Habilidad de generar riqueza, la capacidad para resolver o
eludir problemas financieros. La inteligencia financiera está estrechamente
vinculada a la psicología de la persona, el dominio propio y el ser
autodidacta, ya que la educación financiera actualmente es una cuestión nueva
que ha aparecido y no se ha integrado en las escuelas de muchas partes del
mundo.
la inteligencia en si es definida como un
“conjunto de habilidades que sirven para resolver problemas y encontrar
distinciones, diferencias y similitudes” por lo que finalmente terminaríamos
con que un concepto más completo de inteligencia financiera sería “un conjunto
de habilidades que sirven para resolver problemas financieros” pudiendo
ingresar en esta la capacidad de aumentar los ingresos o disminuir los egreso
personales.
En la inteligencia financiera se incluye las
habilidades como el marketing personal, las ventas, el poder de hacer amistades
de influencia y la estrategia, aunque algunas de estas habilidades pueden ser
calificadas dentro de la “inteligencia social” igual llegan a ser relevantes
como auxiliares de la inteligencia financiera.




victorino rosado cocole
ResponderEliminarLa inteligencia emocional es, por tanto, un conjunto de talentos o capacidades organizadas en cuatro dominios:
capacidad para percibir las emociones de forma precisa.
capacidad de aplicar las emociones para facilitar el pensamiento y el razonamiento.
capacidad para comprender las emociones.
capacidad para dominar las propias emociones y las de los demás.
Las últimas investigaciones han aportado pruebas convincentes de la inseparabilidad esencial de la emoción y el razonamiento: sin sentimientos, las decisiones que tomamos pueden no ser las que más nos convienen, aunque hayan sido tomadas por lógica. Cualquier noción que establezcamos separando el pensamiento y los sentimientos no es necesariamente más adaptada y puede, en algunos casos, conducir a consecuencias desastrosas.